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Edificios civiles
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Ayuntamiento
Siglo
XVIII
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Su
origen se remonta al año 1644, en que la Corporación municipal compró varias
casas particulares con el fin de construir un espacio urbano suficientemente
amplio como para poder realizar en su recinto diferentes festejos taurinos, a
los que tan aficionados eran los mirandeses. Nació como una pequeña plazuela,
que a lo largo de los años fue ampliada a base de derribar diferentes
edificios privados hasta comienzos del siglo XX. En el lugar se celebraron
siempre los principales festejos y acontecimientos de la antigua villa:
corridas de toros, danzas populares, iluminaciones nocturnas, y proclamas
políticas.
En junio de 1775, una pavorosa riada del Ebro destruyó el puente medieval que
unía los dos barrios mirandeses, así como la torre, asentada en su primer
arco, en la que se ubicaba el Ayuntamiento. Se acordó entonces construir una
nueva Casa Consistorial, en la entonces llamada Plaza del Rey, en el espacio
que ocupaban los toriles, el aula de gramática y algunas viviendas
particulares. La Plaza en que se ubica ha recibido, según épocas y momentos
políticos, diferentes denominaciones: Plaza del Rey, de la Constitución, y de
la República Actualmente se conoce como Plaza de España.
Se encargó el proyecto al renombrado arquitecto riojano Francisco Alejo de
Aranguren diseñador de numerosos edificios en Burgos, Logroño, Pamplona…-,
quien en noviembre del mismo año presentaba su propuesta constructiva.
Revisada ésta en marzo de 1778 por Ventura Rodríguez, arquitecto titular del
Consejo de Castilla -órgano que centralizaba la autorización de las obras
públicas españolas-, se introdujeron en el proyecto elementos neoclásicos
característicos de la obra del prolífico maestro.
Dirigieron la obra en la que llegaron a trabajar simultáneamente veinticuatro
canteros, igual número de peones, tres carpinteros y tres carreteros- el
propio Alejo de Aranguren, Santos Angel Ochandátegui, Javier Ignacio de
Echeverría, y Domingo de Urizar, quien la culminaría en 1788. La construcción
había costado ciento noventa mil reales.El edificio, de buena piedra de
sillería, presenta dos cuerpos: el inferior almohadillado, con un pórtico de
tres amplias arquerías; el segundo, con siete vanos rematados por frontones
semicirculares y triangulares, culminando el central el escudo de la ciudad.
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Casa de las Cadenas
Siglo
XVI
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Construida
en las últimas dos décadas del siglo XVI por la familia Ribaguda, y propiedad
en el siglo XVII del matrimonio formado por Antonia de Ribaguda y Francisco
Gil Delgado, de los Gil Delgado, más tarde Condes de Berberana. Debe su
nombre a las cadenas de hierro que penden sobre su acceso, concedidas por el
rey Fernando VII en 1828 como recuerdo tras alojarse en el edificio.
No fue tal estancia la única aportación del inmueble al anecdotario
histórico: en 1660 descansó en él la infanta María Teresa, quien viajaba a la
isla de los Faisanes, y el 16 de agosto de 1837, en plena contienda carlista,
fue asesinado en su zaguán el Segundo General en Jefe del Ejército Liberal,
Rafael Ceballos Escalera, a mano de las tropas amotinadas que reclamaban el
cobro de su soldada. El "castigo ejemplar" que el General Espartero
aplicó a los responsables del crimen -fusilados en la "Venta del
Rojo"- permanece aún en la memoria colectiva local.
En su diseño imita a los hermosos palacios renacentistas italianos,
subrayando el piso noble mediante el empleo de sillares almohadillados
regulares y de un balcón corrido a lo largo de toda la fachada. Esta responde
a una evidente voluntad de simetría, mezclando estructuras renacentistas con
huellas anteriores tales como los portones rematados por arcos de doble
conopia y las ventanas de similar factura del primer piso, que contrastan con
la linealidad de los tres vanos del piso superior.
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Casa de de los Urbina
Siglo
XVI
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Muestra
de las mansiones palaciegas promovidas por los hidalgos mirandeses a lo largo
del siglo XVI, en el periodo de estabilidad social que sucedió a los
prolongados conflictos entre los Señores de la zona. Hoy Casa Parroquial, fue
construida entre 1540 y 1550 por Juan de Urbina, capitán al servicio de
Carlos V y miembro de una familia principal de la localidad, y su esposa
María de Frías Salazar.
Muestra una estructura medieval, sorprendente dada la época en que fue
edificada, apuntando incluso una cierta fisonomía defensiva en los torreones
cilíndricos de sus ángulos frontales.
Levantada en piedra de sillería conforme a un criterio de verticalidad, con
planta baja y tres pisos. La distribución de sus vanos es marcadamente
irregular; así, la puerta principal ocupa el extremo izquierdo, y los
balcones del piso noble obvian toda voluntad de simetría. Lo compacto de su
porción media, caracterizada por los espacios ciegos, contrasta con el gran
número de ventanas de su planta superior, seis, casi colindantes con la
cornisa. Tal vez este piso superior se incluía en las obras acometidas en
1666 por Juan Antonio de Urbina.
En 1655 se hospedó, y falleció, aquí Margarita de Saboya, virreina de
Portugal. En 1660, era el rey Felipe IV, que acompañaba a su hija María Teresa
a su enlace matrimonial con el monarca Luis XIV de Francia, quien descansaba
en sus estancias.
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Teatro Apolo
Siglo
XX
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Levantado
en la plaza de Santa María, fue proyectado en 1920 por el riojano
Fermín Alamo, posteriormente arquitecto municipal mirandés, a encargo de la
propietaria del solar, Dolores Angel. Con anterioridad, y hasta la noche del
28 de diciembre de 1918, en que fue consumida por un incendio, se ubicaba en
el lugar la Sociedad de Recreo "La Mirandesa".
Al prolífico Alamo debemos muchas de las obras de mayor interés de los años
20 y 30, con ejemplos tales como el Colegio Público Aquende, la remodelación
de la antigua Alhóndiga para su nuevo uso como Plaza de Abastos, y varios de
los edificios de viviendas de mayor valor arquitectónico del historicismo
local.
Estamos sin duda ante el mejor inmueble civil de la primera mitad del siglo
XX, caracterizado por sus líneas cerradas y una rica ornamentación
historicista inspirada en el Renacimiento español. La construcción emplea
frontones triangulares y circulares; en los tímpanos aparecen figuras de
personajes relacionados con el teatro, el mundo de la cultura y la mitología
clásica. En el estucado del edificio se empleó hábilmente un tono rosado,
imitándose así los resultados de la piedra de Salamanca.
El Teatro fue inaugurado el día 4 de octubre de 1921. Tras sufrir un
creciente deterioro, acelerado tras cesar sus actividades como teatro y cine,
fue adquirido por las Administraciones Central, Regional y Municipal con el
fin de proceder a su rehabilitación y nueva puesta en funcionamiento. El proyecto
correspondiente ha sido confiado al arquitecto Miguel Verdú Belmonte.
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Estación de Ferrocarril
Siglo
XIX
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Proyectada
en 1862 por el ingeniero inglés Charles Blacker Vignoles, se trata de una de
las más tempranas estaciones de tren de toda España. El aire victoriano de
sus marquesinas apunta al origen de su diseñador, ingeniero jefe de la línea
Tudela-Bilbao, que junto a la Madrid-Irún coincidía, apenas traspasado el
ecuador del XIX, en Miranda.
Charles B. Vignoles, nacido en Woodbruck en 1793, era considerado uno de los
más prestigiosos ingenieros civiles de su época. Reconocido como uno de los
introductores de la arquitectura del hierro en estaciones y puentes, trajo a
Europa el rail de base plana e inventó en 1830 un tipo de ferrocarril de
montaña. Trabajó en Estados Unidos y Rusia, donde construyó un puente
suspendido sobre el Dnieper, en Kiev, catalogado durante años como el mayor
del mundo. Años después, proyectó la línea Tudela-Bilbao, las estaciones de
Logroño y Miranda, y, en esta misma ciudad, el puente del ferrocarril sobre
el Ebro.
El edificio de viajeros compartido por las Compañías propietarias de las dos
líneas, detentadora cada cual de una de sus fachadas tiene una planta
rectangular, y estaba dividido longitudinalmente en dos partes iguales y
simétricas, en cada una de las cuales tenía sus dependencias la empresa
correspondiente, contemplándose sin embargo algunos espacios comunes. Las
cubiertas de los andenes, exponentes de un consumado dominio del hierro, se
fundieron en los talleres ingleses de Frederick Braby.
Casa de Don Lope
Siglo
XVIII

El edificio principal de la
conocida como “Casa de Don Lope” situado en el número 1 de la calle San
Francisco fue construido por Mateo de Angulo personaje que ocupo cargos en el
Ayuntamiento como alcalde y regidor durante los últimos años del siglo XVIII.
En Marzo de 1778 solicita licencia del ayuntamiento para levantar su nueva
casa, ocupando parte de un terreno de arbolado concejil a la salida del arco
de la fuente, ya que la antigua había sido derribada para permitir la mejor
construcción del Puente sobre el Ebro que una riada había destruido en 1775.
El permiso es concedido por el ayuntamiento mirandés el 21 de septiembre de
ese año con la obligación de dejar en pie los árboles que había en aquel
lugar. En el mes de mayo del año siguiente Mateo de Angulo solicita permiso
para talar estos árboles porque le quitaban visión a su casa, solicitud que
le es concedida con la condición de que plante unos nuevos enfrente, en la
subida hacia el castillo. Posiblemente algún árbol de los que decora el
actual jardín de la casa pueda perdurar de aquellos ejemplares que existían
antes de la construcción del inmueble. El edificio se concluirá unos años
después y con el paso del tiempo se le irán añadiendo otras edificaciones
hasta consolidarse como la casona que hoy día ha adquirido el Ayuntamiento
para destinarla a Museo Municipal.
El inmueble sigue la tipología
de Casona de planta rectangular totalmente exenta de dos alturas mas altillo
abuhardillado. La fachada principal, realizada en piedra de sillería, se
articula en una composición simétrica partiendo del eje central portada-balcón con vanos adintelados
y recercados. Exenta de decoración ornamental sólo se anima por la línea de
imposta que separa los dos pisos y por la rejería que cubre las ventanas del
cuerpo inferior y los antepechos de los balcones de planta arqueada del
primer piso. El tejado a dos aguas se sustenta en un amplio alero con
canecillos de madera sin tallar que reemplazan a los primitivos.
(Fuente: Archivo Municipal de Miranda de Ebro. Libro de
Actas y Decretos del Ayuntamiento 1768-1789. Sig. L-H89. Fol. 180,189-190, 200-201)
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