El río Ebro es el más caudaloso de España, con un caudal medio en su desembocadura de 464 m³/s. Gran parte del agua del Ebro proviene de sus afluentes del norte, que drenan aproximadamente 2/3 de las vertientes sur de los Pirineos.
Nace en Fontibre, Cantabria, a unos 900 metros de altitud, aunque estudios recientes sugieren que su origen natural se encuentra en el pico Tres Mares a 2.173 metros, y desemboca en el mar Mediterráneo formando el delta del Ebro, entre los municipios de Deltebre y San Jaime de Enveija, en la provincia de Tarragona. Recorre a su paso las comunidades autónomas de Cantabria, Castilla y León, La Rioja, País Vasco, Navarra, Aragón y Cataluña.
A lo largo de su recorrido, forma valles amplios y desfiladeros rocosos, atravesando zonas de clima mediterráneo y continental. Su cuenca hidrográfica es la más extensa de España, con una superficie de 86.100 km². La cuenca del Ebro es la más extensa de España, con una superficie de 86.100 km², e incluye territorios de España, Andorra y Francia. Forma desfiladeros rocosos en Burgos y valles más amplios en Navarra y La Rioja, especialmente en zonas de rocas calizas.
La cuenca del Ebro es importante para la producción agrícola, ganadera, hidroeléctrica y acuícola, además de tener usos recreativos y turísticos.
El río Ebro ha jugado un papel crucial en la historia de Miranda, actuando como una vía de comunicación y defensa, además de ser una fuente de recursos y un elemento paisajístico importante.
Su presencia ha definido el desarrollo de la ciudad, marcando su crecimiento y convirtiéndola en un importante cruce de caminos.
Miranda de Ebro siempre ha sido un punto estratégico debido a su ubicación en el cruce de caminos entre La Rioja, el País Vasco y Castilla.
El Camino de Santiago, en su Vía de Bayona, también atraviesa Miranda de Ebro, aprovechando el entorno natural del río.


